En el año 2011 se publicó la norma ISO 22320 sobre la «Protección y seguridad de los ciudadanos – Gestión de emergencias – Requisitos para la respuesta a incidentes», hoy más que nunca está norma es una guía indispensable para la gestión de una emergencia. Os recordamos el contenido que establecía en cuanto al mando y control de una emergencia.

Esta norma internacional permite a las organizaciones de respuesta a incidentes, tanto públicas como privadas, mejorar sus posibilidades para tratar todos los tipos de emergencias (por ejemplo, crisis, interrupciones y desastres). Las múltiples funciones de respuesta a un incidente se comparten entre organizaciones y agencias, con diferentes niveles de responsabilidad para el sector privado y el sector gubernamental. Por ello, existe la necesidad de guiar a todas las partes implicadas en la forma de preparar e implantar respuestas eficaces a los incidentes. Esta norma internacional, en base a requisitos mínimos, permitirá que las organizaciones implicadas funcionen con un eficacia conjunta óptima.

La respuesta eficaz a un incidente necesita un mando y un control estructurado, así como coordinación y cooperación, a fin de establecer la coordinación y cooperación, realizar procesos de mando y facilitar el flujo de información a través de las organizaciones, agencias y otras partes implicadas.

4          REQUISITOS PARA EL MANDO Y CONTROL
4.1       Generalidades

En general, el mando y control incluye las siguientes tareas:

  1. establecimiento y actualización de metas y objetivos para dar respuesta a incidentes;
  2. determinación de funciones, responsabilidades y relaciones;
  3. establecimiento de reglas, obligaciones y programas;
  4. aseguramiento de la conformidad legal y la protección de las obligaciones;
  5. supervisión, evaluación e informe de la situación y el progreso;
  6. registro de las decisiones y las suposiciones esenciales;
  7. gestión de los recursos;
  8. difusión de la información;
  9. toma y comunicación de decisiones;
  10. seguimiento de las acciones tomadas.

Cuando en la respuesta al incidente están implicadas varias organizaciones o diferentes partes de una organización

–          se debería buscar el consenso sobre los objetivos generales de la misión entre las organizaciones implicadas;

–          las estructuras y los procesos deberían permitir que las decisiones operacionales se tomen al nivel más bajo posible, y la coordinación y el apoyo se ofrezca desde el nivel necesario más alto;

–          la autoridad y los recursos deben ser los apropiados a esta misión;

–          las organizaciones deben estimular la participación comunitaria en el desarrollo y en la implantación de las medidas de respuesta a incidentes.

4.2       Sistema de mando y control

4.2.1    Generalidades

El objetivo de un sistema de mando y control es permitir que las organizaciones realicen respuestas eficaces a los incidentes, tanto independientemente como unidas, con las demás partes implicadas, con objeto de apoyar todas las medidas para salvar vidas y limitar los efectos adversos.

Para la finalidad de dar respuesta a los incidentes, la organización debe implantar un sistema de mando y control que cumpla la legislación y los reglamentos vigentes así como los requisitos de esta norma internacional.

Junto con el establecimiento de un sistema de mando y control, la organización, tan rápidamente como sea posible, debe determinar las siguientes líneas de mando dentro de la organización y con otras organizaciones, los representantes y las partes implicadas (por ejemplo, designación de una jefatura de incidentes):

  1. un entendimiento común de la finalidad de la misión;
  2. un diseño operativo común;
  3. las relaciones con otras organizaciones que no estén dentro de la línea de mando;
  4. el nombramiento de personas que tengan la adecuada autoridad delegada para ser responsables de la jefatura.

Durante la planificación y las pruebas se deben tener en cuenta todos los temas citados anteriormente.

El sistema de mando y control debe ser:

–          escalable para diferentes tipos de incidentes y de organizaciones implicadas,

–          adaptable a cualquier tipo de incidente,

–          apto para integrar diferentes organizaciones de respuesta a incidentes y partes implicadas, y

–          flexible a la evolución del incidente y a los resultados de la respuesta al incidente.

Para cumplir estas tareas, un sistema de mando y control debe incluir:

–          una estructura de mando y control,

–          un proceso de mando y control, y

–          los recursos necesarios para implantar la estructura y el proceso de mando.

La estructura organizacional, y los procesos del sistema de mando y control se deben documentar.

NOTA  El número de personas, funciones y responsabilidades implicadas en la organización de mando y control puede variar, en función de la magnitud del incidente.

4.2.2    Funciones y responsabilidades

Una función dentro de la organización, es decir, la jefatura de incidentes, se debe identificar como la que tiene la responsabilidad global para el mando y control dentro de la organización. Esta función debe tener la responsabilidad de:

–          iniciar, coordinar y tomar la responsabilidad de todas las medidas de respuesta al incidente;

–          establecer una organización;

–          considerar los procesos de activación, de establecimiento de la  escala del incidente y de terminación, y/e

–          identificar y cumplir las obligaciones legales y de otros tipos.

La estructura de mando y control se debe organizar de manera que la jefatura de incidentes pueda delegar la autoridad.

4.2.3    Estructura de mando y control

La estructura de mando y control se debe dividir en diferentes niveles (por ejemplo, niveles táctico, operacional, estratégico y normativo) en los que se tomen distintos tipos de decisiones dentro de calendarios diferentes. La tabla A.1 muestra un ejemplo.

4.2.4    Niveles de respuesta a incidentes

En correspondencia a la estructura de mando estratégica y táctica predefinida, la organización debe establecer categorías a escala de los niveles de severidad de los incidentes. Esto tiene por objeto implantar, tan pronto como sea razonablemente posible, el apropiado nivel de mando y control. La tabla A.2 muestra un ejemplo.

4.2.5    Proceso de mando y control

La organización debe establecer un proceso de mando y control que sea progresivo y que incluya las siguientes actividades:

–          observación;

–          recopilación, proceso y distribución de información;

–          evaluación de la situación, incluyendo el pronóstico;

–          planificación;

–          toma de decisiones y comunicación de las decisiones tomadas;

–          implantación de las decisiones;

–          recogida de información sobre resultados y medidas de control.

El proceso de mando y control no se debe limitar a las acciones de la jefatura de incidentes, sino que también debe ser aplicable a todas las personas implicadas en el equipo de la jefatura de incidentes, en todos los niveles de responsabilidad.

La figura 1 muestra un ejemplo de un proceso de mando y control para un incidente en el que se implican una o varias organizaciones bajo un mando jerárquico único.

 

Ejemplo de proceso de mando y control en una organización jerárquica única
con necesidades de coordinación limitadas

NOTA  Los principios de mando y control aplican la coordinación y cooperación a todas las organizaciones, tanto de estructura jerárquica única como múltiple. En las estructuras jerárquicas múltiples de mando y control, los principios de coordinación y cooperación adquieren una mayor importancia.

Dentro del proceso de mando y control, las funciones y responsabilidades esenciales deberían ser apropiadas a la escala del incidente e incluir al menos las funciones siguientes:

  1. gestión de personal, administración y finanzas;
  2. conocimiento de la situación y pronóstico;
  3. operación (planificación, toma de decisiones, registro de información e implantación);
  4. logísticas;
  5. medios de comunicación y prensa;
  6. comunicaciones y transmisión;
  7. coordinación (por ejemplo, entre las organizaciones de respuesta y las ONG);
  8. alerta y contacto (es decir, suministro de información al público);
  9. seguridad (por ejemplo, seguridad e higiene del personal en el lugar del incidente).

4.2.6    Toma de decisiones

La toma de decisiones debería ser lo más clara y transparente posible. La toma de decisiones se debería comunicar en el seno de la organización y a otras organizaciones implicadas, así como al público, cuando sea apropiado.

4.2.7    Recursos de mando y control

La organización debe establecer las ubicaciones y las instalaciones adecuadas para facilitar la toma de decisiones y la utilización de los equipos, así como un proceso para asegurar que los recursos están disponibles y operativos de acuerdo con las necesidades. Esto puede implicar el establecimiento de un centro de control.

El puesto de mando desde el que se realizan las funciones de mando puede ser móvil o fijo. Si es apropiado, se pueden establecer puestos de mando subsidiarios, bien en el lugar de trabajo o fuera de éste.

4.3       Factores humanos

En las respuestas a los incidentes es esencial considerar las funciones humanas, para que las organizaciones puedan funcionar y cumplir los objetivos de la misión sin que se produzcan fallos debidos a limitaciones humanas. Las actividades de respuesta a incidentes se deben realizar de una manera culturalmente aceptable y apropiada a las necesi-dades de la población afectada.

La organización debe considerar los factores humanos siguientes y tomar las acciones apropiadas, por ejemplo:

–          distribución de la carga de trabajo;

–          seguridad e higiene;

–          rotación del personal;

–          el diseño de la interfaz sistema-máquina-persona.

Cuando se especifiquen y diseñen estructuras, procesos y equipos de mando y control (especialmente para uso multiorganizacional o a través de fronteras) se debe tener en cuenta las diferencias entre usuarios tales como niveles de competencia, antecedentes culturales, conocimiento de idiomas y protocolos de funcionamiento.

Todas las personas implicadas deben entender el encaje que les corresponde en la estructura operacional general, y deben tener las competencias apropiadas, obtenidas mediante formación y pruebas, para manejar los bienes que están bajo su control.

Cuando se diseñen interfaces sistema-persona, las consideraciones principales a tener en cuenta son las aptitudes de las personas implicadas, las características, las limitaciones, los conocimientos y las necesidades de las tareas. Cuando sistemas electrónicos y/o mecánicos formen parte de una estructura de mando y control, el operador humano debería ser la más alta autoridad en el sistema persona-máquina, salvo prohibición en contra.

Se deben tomar las medidas adecuadas para ocuparse de los esfuerzos espirituales, emocionales y psicológicos experimentados por las personas implicadas.