La alta dirección debería demostrar el liderazgo y compromiso necesarios para que el sistema de gestión de la SST tenga éxito y se logre un mejor desempeño de la SST.

Una política de SST establece la dirección global a seguir y es el elemento conductor para la implementación y mejora del sistema de gestión de la SST de una organización, de manera que pueda mantener y mejorar potencialmente el desempeño de su SST.

Debería permitir entender a las personas bajo el control de la organización el compromiso global de la organización y la manera en que esto puede afectar a sus responsables individuales.

La responsabilidad de definir y autorizar una política de SST reside en la alta dirección de la organización. La involucración continua y proactiva de la alta dirección en el desarrollo e implementación de la política de SST es crucial.

La política de SST de la organización debería ser apropiada a la naturaleza y magnitud de los riesgos identificados, y debería guiar el establecimiento de objetivos. A fin de ser apropiada la política de SST debería:

  • Ser coherente con la visión del futuro de la organización, y
  • Ser realista, sin sobrevalorar la naturaleza de los reisgos a los que se enfrenta la organización, ni trivializarlos.

Al desarrollar su política de SST, una organización debería considerar:

  1. Su misión, visión, valores fundamentales y creencias;
  2. La coordinación con otras políticas (corporativa, integrada, etc)
  3. Los peligros de SST de la organización
  4. Los requisitos legales y otros requisitos que la organización suscriba, relacionados con sus peligros de SST
  5. El desempeño histórico y actual de SST de la organización
  6. Las oportunidades y necesidades de mejora continua y la prevención de daños y el deterioro de la salud
  7. La opinión de las partes interesadas
  8. Qué es necesario para establecer objetivos realistas y alcanzables