Un auditor debería ser:

  1. ético, es decir, imparcial, sincero, honesto y discreto;
  2. de mentalidad abierta, es decir, dispuesto a considerar ideas o puntos de vista alternativos;
  3. diplomático, es decir, con tacto en las relaciones con las personas;
  4. observador, es decir , activamente consciente del entorno físico y las actividades;
  5. perceptivo, es decir, instintivamente consciente y capaz de entender las situaciones;
  6. versátil, es decir, se adapta fácilmente a diferentes situaciones;
  7. tenaz, es decir, persistente, orientado hacia el logro de los objetivos;
  8. decidido, es decir, alcanza conclusiones oportunas basadas en el análisis y razonamientos lógicos; y
  9. seguro de sí mismo, es decir, actúa y funciona de forma independiente a la vez que se relaciona eficazmente con otros.